“AKA: sólo para tus ojos” de Jorge Ojeda

Es muy probable que todo lo dicho a Ojeda le dé lo mismo. “AKA: sólo para tus ojos” casi no es un libro de poemas. No hay versos sino frases o ideas cortadas y puestas en estrofas. Pero, a estas alturas ¿qué es un poema?. Es claro que Ojeda no está cómodo con el formato tradicional y que una de sus intenciones ha sido poner en cuestión la idea del poemario.


Por: Felipe Fuentealba
29 Enero 2010 2 Comentarios Comparta: Linkae

"AKA: Sólo para tus ojos" libro editado artesanalmente por Jorge Ojeda.

"AKA: Sólo para tus ojos" libro editado artesanalmente por Jorge Ojeda.

Es aún temprano para sopesar el verdadero legado del postmodernismo más allá de tres o cuatro ideas atractivas, pero más temprano aún lo es para el juicio sobre el arte postmoderno, si es que existe realmente algo así como “arte postmoderno”. Sin embargo, es inútil negar su influencia, especialmente en Concepción, especialmente en la poesía de Concepción. Desde la década de los años 80 que los poetas de Concepción vienen forjándose una merecida reputación de “poetas militantes” y “poetas intelectualizantes o académicos”. Esto ha sido reconocido por los mismos protagonistas y, de hecho, no pocos estudios han recalcado este rasgo, que, por lo demás, es totalmente válido. Podría agregarse que, en tanto post modernos, la militancia es casi una consecuencia necesaria.

Es en este ámbito en el que se mueve AKA: Sólo para tus ojos, con la diferencia de que aquí la militancia explícita es contenida en favor de un intelectualismo explícito. El problema es, que dadas sus premisas, el desarrollo de este mirar intelectual no puede hacer más que recaer en el que es el gran defecto de la obra: el hermetismo.

El libro está dividido en dos partes: La Narratividad (1) y La Narratividad (2). Ambas comienzan con una cita de Barthes. No una frase o una idea: ambas comienzan con párrafos extensos de Barthes, en los cuales, claro, se reflexiona sobre la escritura. Esto es significativo. Ojeda se nutre del lenguaje de la ciencia ficción, de la biología, de la bioquímica, del cine de clase “B”, por ejemplo:

Hicimos llover un par de veces por la pura intensidad de

nuestros milenarios anhelos, y visitamos planetas de atmósfera artificial encasquetados en un palpitante metal orgánico

(17)

Y es claro que su esfuerzo es más reflexivo que espontáneo. Con todo, su escritura se mueve cómoda, y a medida que avanza el libro uno acaba por habituarse a versos del tipo:

Se nos hizo necesario aprender a microcomponer cuando la hibernación espontánea se transformó en una seria dificultad.

(600)

Por otra parte, aquello que sirve de hilo conductor al poemario es AKA. ¿Qué es AKA? Ojeda ha declarado que AKA es, entre otras cosas, un neologismo, un anagrama del nombre de un antiguo amor, una marca de ametralladoras, una tribu africana, un pub de Puerto Montt. Buscar estas referencias en el libro, es inútil (tomarse en serio estas referencias es inútil). Lo cierto es que todos los poemas le hablan a alguien que ya no está:

Tenías ademanes de criatura abisal. Parecías emerger

de pronto, gigantesca, a mi lado, como una especia marina desconocida.

(3)

Te traje de mi infancia. De la primera, la de milenios atrás, de un lugar secretamente desprendido de este minúsculo ámbito enfermo.

(8)

De este pasado ya desaparecido se desprende cierta nostalgia apocalíptica que rodea gran parte del libro. A ello ayuda, por supuesto, el cúmulo de imágenes de tecnología oscura. Sin embargo esta sensación nunca alcanza a completarse. La dificultad, el sin sentido de la gran mayoría de las frases, y la total negación de alguna noción de la prosodia evitan el placer estético usual. Otro ejemplo:

Genéticamente condicionados a un medio ambiente de

cristales orgánicos, donde sus cuerpos se reflejaban al

infinito en espacios que sólo los exponían a sí mismos,

fisiológicamente reducidos a una refracción mental constante.

(120)

Este fragmento muestra otro rasgo de Ojeda: su predilección por los adjetivos tetrasílabos y pentasílabos. En AKA todo es lacerante, o degradador, todo ocurre abruptamente o inquietantemente o apresuradamente. Aún así hay algunos momentos buenos:

Perra de oscuro temperamento, sé que la amargura de

mi carne te llevó a la queja del depredador equivocado de presa,

y que no te fue nada de fácil deshacerte de este cuerpo también nada de inocente.

(43)

Hay que mencionar el formato del libro. Editado artesanalmente en hojas de oficio fotocopiadas, abundan los deliberados guiños a la estética de la posmodernidad, ya sea mediante el manoseado recurso de enumerar desordenadamente los poemas, o en el gracioso “Printed in Chile” de la contratapa (recordemos que se trata de fotocopias). Por último, es muy probable que todo lo dicho, a Ojeda le dé lo mismo. AKA: sólo para tus ojos, casi no es un libro de poemas. No hay versos sino frases o ideas cortadas y puestas en estrofas. Pero, a estas alturas, ¿qué es un poema? Es claro que Ojeda no está cómodo con el formato tradicional, y que una de sus intenciones ha sido poner en cuestión la idea del poemario. Así, lo que queda son sólo preguntas: ¿Quiere Ojeda realmente hacer poesía? ¿Quiere realmente hacer literatura? ¿Cree Ojeda en la literatura? ¿Ha querido Ojeda hacer un libro? Y llevando este razonamiento al extremo: ¿Quiere Ojeda ser leído?.

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2 Comentarios »

  • 1| 31 Enero 2010 - 10:05 | Cristian Perdomo dijo:

    Ahora entiendo por qué el autor le habla a alguien que ya no está con él.

    Porque, como muchos literatos, sólo aburren.

    Es mejor sentir poemas propios e innatos que duran segundos, como al ver un atardecer, una sonrisa, etc.

    Una pérdida de tiempo leer nostalgias de otros.

    Saludos.

  • 2| 31 Enero 2010 - 10:57 | Ricardo Pachorra dijo:

    Amigo Cristian, me temo que usted está siendo demasiado impulsivo, instintivo en palabras nuestras. ¿Qué es eso de que es una pérdida de tiempo leer nostalgias de otros?. Si fuera como usted tan decididamente dice lo más probable es que nos quedaríamos sin leer la obra de “los grandes autores”. Quizás si hiciéramos lo que usted dice no valdría la pena leerlas y habría que empezar a amputarle los reconocimientos a todos esos señores. Y eso que hasta donde tengo entendido desde la nostalgia brotan algunas de las mejores creaciones. ¿O tampoco lo cree así?

    Y eso de que muchos literatos aburren, por dios que tiene razón. Pero por dios que eso es aplicable también a todos los mortales, incluso hasta eso tipejos que dicen hacer humor. O no?.

    Y eso de las sonrisas, los atardeceres, sí, estoy muy de acuerdo. Pero casi casi ya comienza a caer en esos tipos de los que hablo.Me entiende?. De hecho me acabo de reír hace poquito.

    Saludos también.


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