Mujer: Deseo sexual aumenta en verano
No es un mito, ni una forma de justificar el comportamiento de los o las viudas de verano. Es la pura y no tan santa verdad. Ya sea porque hay menos estrés o por el efecto de la luz en las hormonas, el deseo sexual aumenta y con ello la actividad y el placer.

En verano el relajo, la recreación y salir de la rutina permiten que estemos más receptivos a la hora de enfrentarnos a estímulos externos y a la vez más extrovertidos.
¿No han notado que en verano la gente anda más… (cómo decirlo sutilmente…) enamoradiza? ¿Acaso no abundan los amores de verano, más que los de invierno? ¿Y será cosa mía que en el noveno mes después de las vacaciones, parecen haber más embarazadas que el resto del año? .
No, no es cosa mía, hace poco una amiga me comentó sorprendida: “No sé qué me pasa, como que estoy liberando muchas feromonas, pero ando como atrayendo a más hombres que de costumbre”. No le tomé mucha importancia al comentario hasta que descubrí la naturaleza de su observadora constatación: Por diversas razones en verano aumenta considerablemente el deseo y la actividad sexual. Qué puedo decir ¡Me encanta el verano!.
NO MÁS ESTRÉS
Ya lo decía mi abuelo, el mundo “está patas pa` arriba”. El competitivo sistema en que estamos insertos, influye negativamente en nuestra psiquis hasta en el momento de hacer el amor. El estrés y la presión por aumentar la productividad y el rendimiento, hace que hombres y mujeres estemos mal humorados, cansados y muy poco receptivos de nuestro entorno, es por ello que durante el periodo laboral nuestra capacidad amatoria disminuye. Algunos creen incluso, que la obsesión por competir se ha metido hasta en las sábanas y que hoy las parejas se sienten presionas por tener un buen rendimiento en la cama, lo que finalmente entrega el resultado contrario: eyaculación precoz, impotencia, disminución del deseo sexual, en fin…
Pero en verano, el relajo, la recreación y salir de la rutina, permiten que estemos más receptivos a la hora de enfrentarnos a estímulos externos y a la vez más extrovertidos, lo que produce un círculo de retroalimentación positiva para la pareja. El buen humor también contribuye y el tiempo disponible para disfrutar en pareja es sin duda uno de los factores más relevantes.
DE FEROMONAS Y OTRAS HORMONAS
Otros factores tienen más que ver con nuestra biología. Según una investigación realizada por la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de la Universidad de Londres, mejoran la ovulación en las mujeres y fomentan la producción de espermatozoides en los varones. La luz es otro tema fundamental, la testosterona, hormona masculina que estimula el deseo sexual, responde a los estímulos de la luz y alcanza su mayor nivel en el verano.
Otras hormonas que se vinculan con las estaciones del año, son la serotonina y endorfina, encargadas de entregar la sensación de placer. Estas aumentan en primavera y verano, y también son estimuladas por una buena alimentación, el ejercicio físico y la luz. Al mismo tiempo poseen una relación inversamente proporcional con la depresión y con la falta de estímulo sexual.

Hay investigaciones que demuestran que personas con secreción de feromonas más altas tienen un mayor atractivo sexual y las relaciones son más intensas y placenteras.
Las feromonas también se ven beneficiadas por el sol y el buen tiempo, por lo que mi amiga tenía mucha razón al afirmar que eran estas hormonas las que la hacían más atractiva para los hombres. Efectivamente, ellas son las responsables de la atracción que surge con el sexo opuesto. Hay investigaciones que demuestran que personas con secreción de feromonas más altas tienen un mayor atractivo sexual y las relaciones son más intensas y placenteras.
LO MÁS OBVIO
Pero si no creen que las hormonas y la luz, puedan influir tanto, basta con mirar alrededor. Más saliditas nocturnas, vida social, menos ropa, cuerpos bronceados, sudados o recién salidos del agua… ufff… son buenas razones para afirmar que el verano es la estación más excitante de todas, no hay que ser un genio para darse cuenta que estos factores generan más deseo sexual, y por lo tanto -si las condiciones lo permiten- la concreción de ese deseo en cualquier parte. Y es que en verano todos los lugares sirven, ya sea en la arena, las rocas, la carpa o hasta en la misma agüita, el calor permite destaparse las patitas sin temor.
Pero como bien decía al principio, si el verano es bien aprovechado, las consecuencias podrían llegar durante los meses siguientes (generalmente septiembre y octubre). Por ello hay que ser muy precavido y cuidarse tanto de las enfermedades venéreas, como de los embarazos no deseados. Las formas son muchas y van desde: la abstinencia, hasta los más sofisticados métodos anticonceptivos, pero eso lo abordaremos en otra columna. Por ahora, y sobre todo si se trata de pasajeros amores de verano, les recomiendo un buen preservativo, idealmente con espermicida (el más usado Nonoxinol 9), así podrán gritar tranquilos: ¡Viva Chile!… y ¡Viva el verano!.








la semana pasada en el gallinero vi que hablaron del mismo tema que ustedes, quien tuvo primero la idea?. hay que pasarlo bien en el verano, es verdad todos estan mas proclives a tener relacionaes sexuales pero hay que tomar conciencia que los errores se pagan caro y pueden arruinar vidas con el tiempo. tengo amigas que hoy están muy arrepentidas de haberse dejado llevar solo por las hormonas, eso es lo que pienso,saludos.
Qué tema más banal
no encontraron algo más interesante?
se parecen a las siúticas y tontas revistas de los kioskos
para cabezas HUECAS
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